«Cuando comemos casabe estamos mordiendo un dinosaurio (…) Pero uno se come un pedazo de casabe tranquilamente sin pensar siquiera que hubo un inventor anónimo que transformó la muerte en vida, no pensamos que estamos ingiriendo una pieza que es prehistoria…» afirma José Rafael Lovera en una entrevista que le hizo Jacqueline Goldberg hace unos años.
El pan de yuca llamado cazavi era parte de la dieta de los aborígenes precolombinos, fue uno de los primeros alimentos que probó Colón cuando llegó a estas tierras y es ejemplo de innovación culinaria de sobrados méritos. En su proceso de elaboración es determinante la extracción del yare, jugo venenoso de la yuca amarga, para obtener la masa denominada catibía que, sobre un budare o aripo, se cuece en forma de torta delgada y crujiente.
El casabe, pan indígena y noble, sigue siendo un alimento omnipresente en muchos rincones de Venezuela. Entre sus significados culturales y simbólicos, es imperativo exaltar los prodigios de la técnica milenaria que lo hace posible y que logra transformar «la muerte en vida.»
Ivanova Decán Gambús
Fotografía: © David Egui